domingo, 10 de octubre de 2010

¿Es posible? Claro que lo es - Parte 3 - 4.

Bien, pasó una cantidad de tiempo extremadamente larga para poder superarla, y en ese tiempo una nueva chica se presentó en mi vida. Ella se llama Karla, y definitivamente es la que me ha hecho 'feliz' durante un corto lapso de tiempo.

La conocí por internet. Todos los días hablábamos y nos conocíamos más. Pasó el tiempo y poco a poco fuimos enamorándonos, cosa que aunque parezca tonta, es igual que un amor real. ¿Diferencia? Que no nos podíamos tocar, pero de resto, todo era perfecto.

Me costó mucho enamorarla, le decía muchas cosas lindas y le preguntaba por sus gustos, disgustos, y cualquier cosa relacionada con ella.

Todo iba perfecto, hasta tenía planeado ir a visitarla a su país (Chile) para conocernos, y todo eso. Pero resulta que alguien en su vida a quien ella ama, estaba interfiriendo y quería regresar con ella. Estaba confundida y no sabía qué hacer, según ella, nos amaba a los dos, y la confusión la carcomía completa.

Al final se decidió por mí, pero eso no cambiaba los sentimientos que tenía hacia él. La sentía triste, distante... Y entonces hice lo que tal vez muy pocas personas son capaces de hacer: Colocar su felicidad ante la mía. Le dije que su corazón estaba con él, y no conmigo. Era mejor que termináramos, para que ella fuese feliz con quien realmente le correspondía y así, aunque de nuevo yo sufriera, ella sería feliz sin contradicciones ni confusiones.

Aunque era un amor virtual, fue algo fuerte para mi. Me había costado mucho enamorarme de nuevo por lo que me había pasado anteriormente, pero aún así lo hice, y terminé de nuevo quedando como en un principio: Solo y triste.

Es una etapa de mi vida que ya superé, aveces hablo con ella y me dice lo mucho que me extraña, pero cuando uno sepulta un amor, es difícil recuperarlo de nuevo, y sinceramente, creo que no es correcto que deba regresar con ella, ya que... No me gusta arriesgarme.
---------------

Luego conocí a una chica en vida real... Ella estudiaba en el instituto de mi Madre, y tiene 18 años. Aunque la edad es totalmente desacorde con la mía (14 años), ella no era muy diferente a mi. Su estatura estaba por debajo de la mía, su mentalidad aunque madura, era divertida y totalmente abierta, sin preocupaciones y con la inocencia de todo niño, perspicaz y sencilla. En fin, inigualable.

Temí enamorarme... Era algo por lo que no podía pasar de nuevo, estaba acostumbrado a las decepciones y ésta sería sin duda otra más, y arriesgarme a sufrir era un lujo que no podía darme, además de que atravesaba por los típicos problemas adolescentes y hormonales en ese momento...

Terminé haciendo lo que no quería; Me enamoré de ella. Como siempre (qué tonto yo), me le entregué en cuerpo y alma. Al principio eran detalles inocentes, como chocolates y cualquier otra tontería, hasta que decidí contarle lo que sentía por ella, comprándole una caja de bombones y escribiendo una carta expresándome lo mejor posible sobre ella, y lo que sentía. Como era de esperar, ella no iba a estar con un niñato como yo, y sencillamente me dijo que estaba muy lindo el detalle... Sólo eso dijo.

Esa fue la terminal para saber que nunca sería correspondido con ese amor tan estúpido, que después de todo, yo me ilusioné solo y la quise de una manera especial. Ella sencillamente se alejó más de mí y eso se transformó en un caso perdido después de varios intentos. Seguía manteniendo mis sentimientos hacia ella, hasta que me enteré de que se enamoró de un chico de otro curso, y lo amó y sufrió por él... Tonto, ¿no? Que yo sufra por ella, y ella sufra por otro. En fin, así es lo que llamamos hoy día 'amor'.

Luego actualizo con la última parte de ésto, y creo que muchos se quedarán sorprendidos con las cosas que leerán.

miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Es posible? Claro que lo es - Parte 2.

¿Donde me quedé? Ah sí, en mi asquerosa fortuna en el amor. Bien, les contaré de la primera chica que amé, y de la que ahora soy amigo, pero aunque las heridas están sepultadas, debajo de la tierra sigue latiendo un corazón...

Ella se llama Daniela, estudia en mi curso y nos vemos a diario. Hace un tiempo eramos unos amigos inseparables, andábamos para arriba y para abajo juntos, nos contábamos todo... En fin, buenos amigos.
Como la mayoría de las veces, siempre uno de los dos amigos se enamora... Y adivinen quién fue. Yo de tonto me ilusioné porque ella me trataba con mucho cariño, pasaron los días y poco a poco me fui enamorando. El cariño creció, cada día me interesaba más en ella como una pareja y ya no como una amiga. Le preguntaba por sus gustos, disgustos, deseos y odios. Hablábamos todos los días por teléfono, era algo que, hasta donde yo creía, iba a surgir como el amor verdadero, como ese que inventan en los cuentos de hadas... Todo era perfecto.

Mi mejor amiga, de la cual les conté en el capítulo pasado... Bueno, ella también era muy buena amiga de Daniela en ese entonces, y me confesó que mi precioso ángel le había dicho que sentía una atracción por mí. Fue suficiente para ilusionarme de tal manera que era imposible sacarla de mi mente. Todos los días un pequeño detalle aparecía en su escritorio de trabajo, ya sea un chocolate o algún dulce, junto con una pequeña nota que decía que yo se lo enviaba y además algún poema escrito. Obviamente ella ya sospechaba que me gustaba, pero no quiso preguntármelo porque era algo que no hacía falta. Pasaron los días y yo seguía centrado en lo que me había dicho mi mejor amiga, 'que ella sentía una atracción por mí''... Eran palabras que flotaban en mi cabeza una y otra vez, algo sencillamente inexplicable e ilógico... Pero bueno, ¿quién puede darle lógica al amor?

Entonces me decidí y reuní el valor suficiente para decirle cuanto la amaba. Su reacción fue de sorpresa, obviamente, ya que aunque lo sospechaba, nunca pensaría que eso fuese verdad. El mismo día no supo qué responderme. Había entrado en una especie de chock, o algo así... Entonces mi desconcierto aumentó, ya que era improbable que si yo le gustaba un poco, reaccionara de esa manera.

Fue el detonante para pensar que debía luchar por ella con todo mi ser, ya que era demasiado tarde para pensar en dar marcha atrás, ya que había inundado todo mi corazón con su dulzura, ternura y cariño. Ahora los detalles eran más caros, las notas estaban impregnadas de un perfume especial, decían esta vez sólo 'te amo' y obviamente que era mía la nota.

Ella... Bueno, al parecer se asustó, o no sé qué es lo que de verdad sucedió. Lo cierto es que llegó el día de su cumpleaños y me gasté todos mis ahorros en un arreglo, que constaba de un peluche, una caja de bombones y unos globos de corazones que decían 'Te amo' y 'Feliz cumpleaños' por todas partes. Era un regalo verdaderamente hermoso... Un regalo digno de dioses, un regalo perfecto. Ella lo aceptó muy agradecida... Ese día me dijo que tenía que hablar conmigo. Ya yo me lo esperaba, pero aún así acepté.

Me dijo que era muy lindo todo lo que había hecho por ella, los detalles, las notas y el regalo, pero que no podía seguir permitiendo que me gastara más dinero en ella, y que debía parar, ya que ella sólo me veía como un amigo y eso no iba a cambiar. En ese momento oí un pequeño 'track' en mi pecho... Era mi corazón partiéndose en dos.

Ella me prometió que seguiríamos siendo amigos como siempre... Pero nunca debemos prometer cosas que no cumpliremos. A partir de ese día se distanció de mi en una forma totalmente extraña. Me evitaba en cualquier lugar y nunca estuvimos solos en la misma aula. Fueron los peores días de mi vida.

Luego que llegaba del colegio lo único que hacía era llorar, me encerraba en mi habitación y apenas comía un bocado. Pasó alrededor de un par de meses, cuando empecé a recuperarme poco a poco, a salir de la agonía porque ya las heridas estaban sanando... Pero muy lentamente, y mientras sanaban, cada vez que la veía ardían como el fuego, aunque me atrevería a decir que mucho peor que eso.

Hoy día somos amigos de nuevo, las heridas ya están sepultadas y nuestra amistad no podría estar más unida que en este momento. Pero con esto aprendí una valiosa lección: 'Nunca demuestres a alguien que le amas si éste no lo hace primero'. Sé que no es una gran lección, ni tampoco un buen consejo, ya que la mayoría de las personas lo único que dice es que debes luchar por lo que quieres... Pero en el amor todo es diferente.

Luego actualizo con la parte 3, señores. Mi vida amorosa no acaba acá. (O debería decir... ¿Mi muerte amorosa?)

domingo, 3 de octubre de 2010

¿Es posible? Claro que lo es - Parte 1.

Les prometí que éste capítulo o post trataría de lo que fue o ha sido mi vida amorosa, algo por lo que estoy seguro de que muchos darían un brazo por no pasar. Tal vez para no sufrir decepciones, o sencillamente porque a nadie le gustaría pasar un mal rato en lo que se refiere al 'amor'.

Amor, amor... Maldito amor... Éste, que nos trae la mayor felicidad del mundo, el que muchos envidiamos y daríamos todo lo que tenemos por algo de este maravilloso sentimiento. Es sencillamente perfecto y mágico, cualquiera que lo haya vivido podría corroborar esta descripción, aunque claro, sólo la afirmaría cuando el amor es correspondido, porque estoy seguro de que personas (como yo) están en total desacuerdo con lo que acabo de describir.

Tengo dos mejores amigos, al principio todo era fantástico, los 3 andábamos para acá y para allá felices, éramos los mejores amigos. Ellos son un chico y una chica... Basándose en tanta amistad, que era (ya no estoy seguro de que siga así) tan grande que en ese tiempo estoy seguro de que fuimos capaces de dar un brazo por uno de nosotros, y eso ya es bastante. Bien, el amor tenía que surgir, ya que al parecer no está a gusto con arruinar mi vida deprimiendo mi existencia, si no también quería interferir en una amistad a la que yo llamaría perfecta. Mis dos mejores amigos de un tiempo para acá son novios, y eso ha deteriorado muchísimo la amistad, al menos en lo que se refiere a mi persona. Es difícil para mí estar en presencia de ellos y que desborden un amor perfecto, sé que al ser mis amigos debería estar feliz por ellos, y lo estoy... Sólo que aveces no es sencillo ver algo día a día que me gustaría tener; Alguien con quién compartir mi vida.

Sé que aún estoy joven, todos me dicen que debo esperar crecer para poder apreciar la vida, pero para mí, en términos coherentes, la edad es sólo un número. Especifico lo de términos coherentes porque muchas personas (idiotas, además) son capaces de utilizar mi idea y contrarrestarla con ideologías como 'Si la edad fuera sólo un número, estarías comparando a un niño de 4 años con un adolescente, porque como dices, la edad sólo es un número'. Queridos lectores, seamos coherentes y no empleemos esta ideología, que obviamente está fuera de lugar.

En fin, es algo tedioso ver a mis dos mejores amigos tener algo que yo no, un amor perfecto y hasta ahora, sin problema alguno. Sé que no debo envidiar, y menos a mis dos mejores amigos... Pero supongo que ya es algo que no puedo controlar. Como comenté, la relación entre nosotros tres ha disminuido. (Claro, quiero decir como 'tres', ya que ahora prácticamente parece un trío de dos personas.) Yo (Como siempre), estoy quedando excluido de la amistad, prácticamente no tienen tiempo para atender mis problemas, y no se los reprocho, ellos no están obligados a atenderme, y debo comprender que su amor es mayor que cualquier cosa, incluida la amistad.

Luego publico la parte 2, ya que esto es verdaderamente largo... Pero es muy molesto leer textos kilométricos, así que les dejo ésto por ahora. Saludos.

Mi vida, una desgracia.

Sé que a pocos, o debería decir a nadie le interesa mi vida. Soy un chico de 14 años como cualquier otro, la diferencia tal vez sea que soy un inadaptado social y ese es la base de mis problemas.

Mi historia comienza hace 14 años, el 4 de agosto de 1996. Nací en un hospital del cual hasta desconozco su nombre o ubicación. Que irónico, un niño que no sabe donde nació. En fin, ¿Y de qué estoy hablando? Si mi vida es un poco más interesante ahora de 14 años y a nadie le interesa, mucho menos les interesará si os cuento de cuando lo único que sabía hacer era llorar y ensuciar mis pañales.

A ver si comenzamos esto de otra manera; Mi historia comienza cuando tenía 14 años, era un inadaptado social y nadie me quería. ¿Qué? ¿Tampoco te gusta ese inicio? Lo siento, no soy muy creativo al respecto.

Muchas veces me pregunto por qué nací, o cual es mi objetivo o meta que he de realizar, ya que según las personas que saben, todos en este mundo nacimos con un cometido, por el cual vivimos y luego de haberlo realizado, morimos. ¿Por qué me hago esta pregunta? Sencillamente porque aveces, o la mayoría de las ocasiones, no le encuentro sentido a las cosas. Las pocas personas que lean esto posiblemente pensarán que soy el típico niño que intenta llamar la atención a través de cualquier método, pero, queridos amigos, si intentara llamar la atención, les aseguro que usaría un método de más envergadura para hacerlo, y no una página web a la que pocos o casi nadie tendrá acceso.

No, no necesito atención psicológica ni mucho menos, me siento verdaderamente en mis 5 sentidos, y no necesito un especialista para que me examine. Ya... Me he desviado un poco de la temática principal y por la que seguro algunos se interesaron: ¿qué era lo que iba a mostrar en este blog? ¿A caso no tenía que estar relacionado conmigo o con mi vida cotidiana y no con mis problemas pseudo-psicológicos.

Mi vida es trágica, y no del tipo de trágico que vemos en una novela o película, si no más del tipo 'pátética', aunque si uso ese término, perdería lo interesante y si bien tengo pocos lectores, eso los disminuiría.

No, chicos, no soy un emo reprimido, no voy por allí dándomelas de la víctima ni mucho menos, sólo que aveces me gusta que me presten atención, y también me gusta desahogarme. El siguiente post, si se le puede llamar así, se tratará de mi patética vida en el amor, y de lo muy afortunados que han de sentirse algunos por lo que tienen. Seguro lo publicaré en un rato... Adiós, queridos lectores.