domingo, 3 de octubre de 2010

Mi vida, una desgracia.

Sé que a pocos, o debería decir a nadie le interesa mi vida. Soy un chico de 14 años como cualquier otro, la diferencia tal vez sea que soy un inadaptado social y ese es la base de mis problemas.

Mi historia comienza hace 14 años, el 4 de agosto de 1996. Nací en un hospital del cual hasta desconozco su nombre o ubicación. Que irónico, un niño que no sabe donde nació. En fin, ¿Y de qué estoy hablando? Si mi vida es un poco más interesante ahora de 14 años y a nadie le interesa, mucho menos les interesará si os cuento de cuando lo único que sabía hacer era llorar y ensuciar mis pañales.

A ver si comenzamos esto de otra manera; Mi historia comienza cuando tenía 14 años, era un inadaptado social y nadie me quería. ¿Qué? ¿Tampoco te gusta ese inicio? Lo siento, no soy muy creativo al respecto.

Muchas veces me pregunto por qué nací, o cual es mi objetivo o meta que he de realizar, ya que según las personas que saben, todos en este mundo nacimos con un cometido, por el cual vivimos y luego de haberlo realizado, morimos. ¿Por qué me hago esta pregunta? Sencillamente porque aveces, o la mayoría de las ocasiones, no le encuentro sentido a las cosas. Las pocas personas que lean esto posiblemente pensarán que soy el típico niño que intenta llamar la atención a través de cualquier método, pero, queridos amigos, si intentara llamar la atención, les aseguro que usaría un método de más envergadura para hacerlo, y no una página web a la que pocos o casi nadie tendrá acceso.

No, no necesito atención psicológica ni mucho menos, me siento verdaderamente en mis 5 sentidos, y no necesito un especialista para que me examine. Ya... Me he desviado un poco de la temática principal y por la que seguro algunos se interesaron: ¿qué era lo que iba a mostrar en este blog? ¿A caso no tenía que estar relacionado conmigo o con mi vida cotidiana y no con mis problemas pseudo-psicológicos.

Mi vida es trágica, y no del tipo de trágico que vemos en una novela o película, si no más del tipo 'pátética', aunque si uso ese término, perdería lo interesante y si bien tengo pocos lectores, eso los disminuiría.

No, chicos, no soy un emo reprimido, no voy por allí dándomelas de la víctima ni mucho menos, sólo que aveces me gusta que me presten atención, y también me gusta desahogarme. El siguiente post, si se le puede llamar así, se tratará de mi patética vida en el amor, y de lo muy afortunados que han de sentirse algunos por lo que tienen. Seguro lo publicaré en un rato... Adiós, queridos lectores.

1 comentarios:

A las 25 de octubre de 2010 a las 12:59 , Blogger Alvaro Andrés Rojas ha dicho...

No es trágica, solo algo difícil, pero no deberías decir eso :(

 

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